Exposición de A rtë de Lisette – Tungurahua

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Tungurahua es una artista hecha en Guayaquil. Sus pinturas referentes a nuestra cultura ancestral, con ese simbolismo indígena y mágico, narra una visión profunda de la tradición y el ritual en sus obras.

Ella nació con esto, y al estar en el camino del fuego con una espiritualidad centrada en las bases autóctonas ancestrales encontró en sus obras la medicina que inhala, que fuma y siempre en ellas va a residir un espacio astral.

Gracias a su sangre, a lo que la hizo, a la música y a los tambores que la llevan a escribir lo que siente en colores, ser la combinación del gran espíritu y la madre tierra y en esa combinación única en la que estamos cada uno de nosotros y en este caso ella que va basándose en las líneas y en los colores vivos para traeresto a la materia.

Compartiendo un secreto: El secreto de los Haikus para poder esbozar a la poeta de estos lienzos, quien ahora esta en el 7mo día de su Busqueda de Visión por 13 días, anhelando mucha fuerza en el interior de esta artista que como una flor renacerá luego de la transformación mágica que implica una busqueda de 13 días. Para Arte Amuleto es un placer presentar a continuación las obras de esta hermana caminante del fuego, que en la simplicidad del contenido de sus pinturas vemos elementos que en juego con el fondo, son contexto de la simbología chamánica mísitca. Entonces los llevo a dar un paseo a través de los Haikus para comprender que en la simplicidad se puede contener el todo. - Salvador Pániker, escribe en su aproximación al Origen: El hombre es un animal enajenado, víctima del simbolismo de su lenguaje. Efectivamente. Más que vivir en la percepción pura de la realidad, vivimos prisioneros del simbolismo del lenguaje. Nuestra percepción de la Realidad viene filtrada por las categorías de nuestro mundo simbólico. El hombre no domina el mundo simbólico de su lenguaje, sino que es dominado y condicionado por él. Lo que nosotros llamamos Realidad no es más que lo que las categorías de nuestro lenguaje puede asimilar. Digamos que el carácter relativo del lenguaje primitivo, en su gestación hace miles de años, se ha convertido en un carácter absoluto y el hombre actual no sabe percibir más allá de este mundo simbólico absolutizado. Así la cultura se ha formado como proyección social del lenguaje humano y a la inversa se ha convertido en factor determinante en la formación de este mundo simbólico. No obstante, en todas las épocas ha habido hombres, que han intuido una Realidad más profunda y más amplia, más allá de los límites del lenguaje y de la cultura. Se les llama sabios, místicos, maestros espirituales y concretamente en el caso del Haiku, aunque parezca paradójico, poetas. El lenguaje evoluciona al mismo tiempo que la inteligencia. Comienza a surgir todo tipo de dualidades derivadas: sujeto-objeto, verdad-mentira, Realidad-Irrealidad, etcétera. El lenguaje se va desarrollando a partir de una serie de dualidades fundamentales hasta llegar al sistema simbólico complejo y autónomo de nuestros días. Pero este proceso iniciado desde el estado pre-simbólico -estado original, no dualista- hasta el mundo simbólico y autónomo del lenguaje actual no fue el mismo en todas las culturas. La cultura occidental –greco–judeo-cristiana- es la que más ha avanzado por este camino, la que ha creado el lenguaje más superestructurado y abstracto y, por lo tanto, la que más a alejado del estado pre-simbólico. De hecho la tradición religiosa judeo-cristiana, columna vertebral de la civilización occidental, se basa principalmente en el lenguaje escrito. La intuición y la presencia del estado presimbólico original son mucho más patentes en las culturas orientales. Oriente, al mismo tiempo que desarrollaba el mundo simbólico del lenguaje, era de alguna manera consciente de su artificialidad, de sus límites, de la falacia dualista que representaba, y siempre mantuvo un contacto sano con el estado original presimbólico,. Por eso sus lengua se vieron forzadas y obligadas a ser lo menos concretas y los más cercanas posibles a la realidad presimbólica. El Haiku es una manifestación quintaesencial de esta concepción del lenguaje. Lo más importante en el Haiku no es comunicar un concepto a través de unos símbolos, sino despertar en su autor la conciencia de la Nodualidad primordial. Volviendo a Pániker: El hombre es un animal víctima de lo simbólico. Eso explica la compulsión a imponer su propio código simbólico. Si esbozáramos fenomenología de cualquier discusión entre humanos advertiríamos la patológica necesidad que tiene a cada parte de imponer su visión simbólica de la realidad…. Nada delata tanto la necesitada que tenemos los unos de los otros como muestras mismas discusiones y querellas. Nos sentimos incomunicados si la otra parte no acepta nuestro sistema simbólico. Somos incapaces de trascender lo simbólico y darnos la mano a un nivel más real.. Pues bien, en el Haiku el autor, especialmente los grandes maestros, no tratan de imponer nada, no quieren comunicarnos su personalidad o su sistema simbólico. El Haiku original escapa de las trampas del lenguaje discursivo, y de las categorías. Se instala en la eternidad absoluta del momento presente. Y este absoluto lo incluye todo, incluso el mundo simbólico del lenguaje limitado. Por eso no creo que la composición del Haiku sea posterior a la experiencia, el hecho de escribir un Haiku forma parte de la experiencia del Despertar de la conciencia a una Realidad pre-.simbólica o trans-simbólica – SATORI en el Budismo Zen-. Es simplemente algo que sucede. Esto no significa que componer un buen Haiku sea cosa fácil. El lenguaje debe ser trabajado, maleado, depurado, día tras día, Haiku tras Haiku, A veces el Haiku expresa demasiado, cerrando así las puertas “a lo que nos puede expresar”. A veces la experiencia pre-simbólica es vivida con tal intensidad que el Haiku que intenta “no expresarla” se vuelve oscuro e impenetrable. El lenguaje deber ser templado como una espada y estar siempre preparado. Así en un momento dado, la experiencia pre-simbolica puede manifestarse a través de la correcta polaridad “expresiva no-expresiva” del Haiku. En todo lo dicho se observa una intensa influencia del Budismo Zen. Muchos escritores del Haiku siguieron las enseñanzas de Maestros Zen y practicaron la meditación Zen en tanto que experiencia de la Realidad original pre-simbólica no está reñida con la subjetividad del código simbólico. Ambos aspectos pueden vivir en completa no-dualidad.

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